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“Recibimos otra mirada de parte de la sociedad”

Recolectaban residuos en carros tirados por caballos y sentían miradas de rechazo. Ahora andan en motocarros y notan la diferencia. “Recibimos otra mirada de parte de la sociedad”, dijo a 180 el clasificador Juan Soria.

 

Soria tiene 65 años y hace más de 40 que recorre la ciudad para recuperar residuos urbanos. Hasta hace un mes lo hacía sin una ruta prefijada y a bordo de su carro de madera, empujado por su caballo. “Recorría Ramón Anador y me iba metiendo donde parecía que había algo. Ahora tengo un horario, me pagan por viaje y está muy bueno”, expresó Soria.

Lo que cambió hace 31 días fue más que su vehículo. Soria formó parte del plan de reconversión laboral de clasificadores y sustitución de vehículos tirados por caballos que capacitó a recolectores y los preparó para abrir una empresa, manejar una moto y gestionar residuos.

“El programa era de una semana pero terminó siendo de tres porque no era tan fácil y queríamos que salieran preparados. Aprendieron sobre residuos, gestión de empresa, comunicación y trato con la ciudadanía y manejo de vehículos. Este programa los dignifica y les brinda confianza, por eso están muy contentos y motivados”, dijo a 180 Marta Garagorry, asesora del Departamento de Prosecretaría General de la Intendencia de Montevideo (IM), una de las responsables del proyecto.

Soria y otros cinco recolectores que terminaron el programa trabajan con residuos de gran volumen en los municipios E, F y CH, hacen jornadas que rondan las ocho horas y cobran alrededor de 180 pesos por viaje. Al final de cada día suman unos 1.400 pesos.

“Es más rápido y más higiénico. No metés mugre en tu casa y sabés el camino que tenés que hacer. Varios compañeros de la Unión de Clasificadores de Residuos Urbanos Sólidos (UCRUS) me preguntan y yo se los recomiendo”, contó Soria.

Los participantes tienen que pagar un saldo restante a la IM, como complemento de la permuta inicial, que cambió los carros y caballos por un motocarro. Son 18 cuotas de casi 700 pesos pero “varios estamos pensando en entregar 1.000 por mes para terminar de pagar en un año”, indicó Soria.

Más beneficios

Además del trabajo que hacen para la IM, pueden utilizar el vehículo para hacer fletes particulares con los mismos derechos que otros proveedores. El motocarro solamente puede ser conducido por el titular y todos reciben seguridad social porque encabezan microemprendimientos, con su correspondiente aporte económico.

“Eso también es buenísimo porque yo tengo años de la construcción y no me quedan tantos para jubilarme”, explicó Soria.

“Además de los beneficios laborales, todo lo que hicimos implicó un gran cambio. Salvar un examen teórico fue derribar una gran muralla para varios de ellos. Nos contaban que con el caballo paraban a alguien para consultar una dirección y no les hablaba. Ahora los ayudan”, dijo Garagorry.

“Aunque muchas veces el ciudadano desconfía de ellos, también es a la inversa: ellos desconfían del sistema, de las instituciones y la gente en general. Ahora no son marginados sino que están integrados a la zona en la que trabajan y se nota el compromiso y los cambios de actitud”, agregó.

Soria enumeró los cambios que percibe desde que maneja su motocarro: “Es más rápido y limpio, mejor pago y más ordenado. Aporto para la jubilación y puedo hacer trabajos por afuera del contrato con la IM. Pero sobre todo, recibimos otra mirada de parte de la sociedad”.

Fuente: http://www.180.com.uy/articulo/72606_recibimos-otra-mirada-de-parte-de-la-sociedad

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